«EL CANTO DEL AVE»

La sociedad ideal.


La sociedad no son los hombres, sino la unión de los hombres.

(Montesquieu)


La capital de Grecia es Atenas, este nombre lo lleva en honor de Atenea de Palas, ella era para los griegos la diosa de la justicia, sabiduría, las ciencias y la civilización, ante esta revelación no había manera que no fuera una sociedad brillante y fuerte, sus creencias los hacían adorar y respetar las virtudes.


Debemos trabajar desde el ámbito que estemos para por fin vivir en una sociedad que se aproxime al ideal, los individuos aspiramos a la felicidad, por ese motivo formamos sociedades, pero para ser felices debemos empezar por ser justos con nosotros mismos, no puedes aspirar a la felicidad si has permitido que alguien sea injusto contigo o si tú has sido injusto con alguien, si te levantas cada mañana y piensas; Que fea(o) estoy, soy tonto, no aprendo, yo no nací para ser feliz, etc., estas siendo injusto contigo mismo y jamás serás feliz, además provocaras la amargura de la gente que vive contigo, es decir estas siendo injusto también con las personas que te rodean, por ese motivo dentro de la sociedad encontramos a mucha gente que se gasta su vida peleada con el mundo, simplemente porque no se encuentra en paz ni con ella misma, Justicia es tratar a todos por igual, brindar oportunidades, como lo decía Morelos, “Que se eduque al hijo del labrador y del barrendero como al del más rico hacendado”, una sociedad justa no minimiza ni desprecia los problemas de ningún sector, el problema de unos se convierte en problema de todos, hace de la solidaridad un hábito permanente de acción, la brújula que guía a una sociedad justa es el bienestar de todos sin dejar a nadie olvidado. Debemos animar a cada miembro de la comunidad a que aprenda, se eduque y comparta, la sabiduría es aprender a cuidar y respetar lo propio pero más aún lo ajeno, una sociedad que ame el conocimiento invertirá su tiempo pensando en construir un mejor futuro, nunca es destruir ni denigrar, es inclusiva, desprecia la mentira y tiene a la verdad como regla de convivencia, el sabio no ama lo superfluo ni le rinde culto al engaño.


Seamos sabios, civilizados y justos, sabios para no rendirle culto a Dioses falsos como el dinero, dejemos de pensar que la felicidad esta ligada al poder económico, eso es una trampa en la que han caído millones de seres humanos, así como los conquistadores que admitían estar enfermos y decían hasta de manera cínica que la única medicina que podía curarlos era el oro, por eso para conseguirlo eran capaces de cometer las peores atrocidades y atropellos, a la fecha muchos siguen padeciendo de esa enfermedad que como consecuencia acarrea violencia, envidias y desgracias, por eso es necesario cambiar paradigmas, seamos civilizados para escuchar, respetar, tratar, asistir, ayudar y crear con todos, dejar atrás dogmas que nos separan y encontrar los motivos que nos unen, es tiempo de dejar atrás esa sociedad donde criticamos y odiamos al que triunfa, es momento de respetar, de darnos cuenta que los logros más grandes como especie los podemos obtener trabajando unidos y con una base sólida de valores y principios, es oportuno creer en nosotros mismos, en la fortaleza que tenemos como pueblo.


La sociedad ideal no es entonces una utopía, se accede a ella a través de la justicia, civilidad y sabiduría, aislados somos muy débiles pero juntos somos sumamente poderosos, no existe proeza del tamaño que esta sea, que no seamos capaces de alcanzar, hoy no quiero ver más división entre nuestra gente, estrechemos nuestras manos y hombro con hombro construyamos una sociedad ideal.

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