EL CANTO DEL AVE

Sobre la vida y la muerte.

¿Y si la gente dejara de morirse? 


“En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. 


Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna”.

José Saramago.

Es innegable que uno de los dolores más lacerantes que podemos experimentar en la vida es la pérdida de un ser querido, pareciera como si el alma estallara en mil pedazos y no se encuentra la manera de volverla a su forma original, nuestro mundo se detiene y muchas cosas dejan de tener sentido, tratando de mitigar el sufrimiento, nos aferramos a la frase, “El tiempo aliviara mi dolor”, sin embargo debemos aceptar que todos los seres vivos compartimos una verdad absoluta, algún día vamos a morir, entonces, por más miedo, angustia o insomnio que te cause este evento, va a suceder, así ha sido desde el principio del mundo y dejara de serlo hasta que no exista un solo ser con vida,  la muerte y la existencia tienen un pacto de convivencia mutua, donde se necesitan la una a la otra para existir.

Si la vida de los seres humanos fuera eterna perdería todo sentido, por más irónico que parezca, es la muerte la que nos impulsa a levantarnos, a hacer cosas a plantearnos objetivos, sabemos que vamos en una carrera contra el tiempo, cada segundo que transcurre  es uno menos de nuestra existencia, cronos avanza, se nos agota, las posibilidades se extinguen, ¿Por qué actuar ahora y no en 100 años?, respuesta obvia, porque ninguno de los que estamos interactuando en esta columna estará vivo en 100 años, pero, por favor, no piensen que trato de ser alarmista o pesimista, intento con total honestidad hacerte reflexionar sobre la importancia de estar vivo, aprovechar el tiempo, no posponer los buenos momentos, el regalo de coincidir con gente maravillosa y lugares hermosos, la posibilidad que tenemos de hacer de este mundo un sitio mucho mejor que el que encontramos cuando llegamos, la intención es la de no temerle a lo inevitable y en consecuencia actuar en celebración permanente de lo fugaz. Imaginen que hubieran tenido  un temporizador desde el momento mismo de nacer,  que se activa únicamente  en los momentos felices que experimentaron en su vida, seguramente habría encendido cuando mamá los tomó en sus brazos, cuando escucharon la voz de papa y sintieron su sombra protectora, cuando conseguiste dar tu primer paso o articulaste tu primera palabra, seguro también  al recibir un juguete, aunque este fuera una corcholata, tal vez al principio de tu existencia, ese temporizador imaginario que registra tus momentos felices se activara a cada instante, pues estabas descubriendo el mundo y lo veías con la incomparable inocencia que tiene un niño, al pasar el tiempo es muy probable que cada vez se active menos y menos y menos, hasta prácticamente quedar inactivo, ahora llega el momento de observar el tiempo registrado en tu dispositivo, tal vez te llevarías una sorpresa muy desagradable al observar los resultados, podrás tener 70 años y  haber sido feliz solo un año o 7 meses, o dos semanas, entonces todo el demás tiempo de existencia has estado vivo, pero no feliz y si no se es feliz, entonces es como estar muerto en vida.

Vive cada día como si fuera el último dice la frase, yo te invito a que vivas cada día como si fuera el primero, como ese día cuando estabas feliz por descubrir, cuando no existían los límites para la felicidad, ese momento cuando todo fue aventura, descubrimiento y aprendizaje, abandona aquello que te causa amargura y te aparta de la felicidad, dale la espalda a quienes solo saben sufrir y quejarse y por ende morir mil veces cada 24 horas y ábrele tus puertas a los que sonríen sin motivo, los que sueñan sin parar, a los idealistas, a los que se esfuerzan por salir adelante pese a las adversidades, a los que no humillan para sentirse poderosos, a los humildes, a los que comparten, al final vive sin miedo, sin temores o arrepentimientos, todos vamos a partir pero no todos vamos a irnos habiendo aprendido a vivir.

Te espero en la siguiente columna, si escuchas el ave cantar, algo bueno va a pasar.

Feliz día de todos los Santos.

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