TITULAR: Honrar las raíces: El Cerrito de Guadalupe celebra a sus abuelos entre sonrisas, recuerdos y dignidad

Con un emotivo convivio para más de 250 adultos mayores, la presidenta comunitaria Estefania Pérez Mesa reafirma un compromiso que va más allá de la fiesta: acompañar, sanar y devolverle la gratitud a quienes construyeron la colonia.

Hay miradas que guardan la memoria entera de un pueblo, manos arrugadas que esculpieron calles donde antes solo había tierra y voces que aconsejan con la paciencia que solo otorgan los años. En El Cerrito de Guadalupe, el ambiente festivo de este fin de semana no fue un acto protocolario más; fue un acto de estricta justicia afectiva. Más de 250 abuelitos de la localidad se congregaron para festejar su día en una jornada marcada por el calor humano, el reconocimiento público y la calidez de su comunidad.

Desde primeras horas de la mañana, el aroma del café recién cocido, las fajitas, los jugos naturales y los tradicionales chilaquiles anunciaba que la casa estaba de fiesta. Cada uno de los asistentes fue recibido no solo con un plato caliente y un trozo de pastel, sino con un detalle pensado para el diario vivir: una taza conmemorativa para acompañar sus mañanas y tardes de charla.

«Decidimos festejar a nuestros abuelitos porque ellos son los verdaderos pioneros de esta gran colonia. Sin ellos, muchas de nuestras familias simplemente no serían lo que hoy son», expresó con emoción la presidenta de la comunidad, Estefania Alejandra Pérez Mesa.

Una reina centenaria y el valor de la memoria

El momento álgido y más conmovedor de la celebración ocurrió durante la coronación de la Reina de la Comunidad: una vecina longeva que alcanza ya el siglo de vida (100 años), cuya presencia erizó la piel de los asistentes y arrancó un aplauso prolongado. En el mismo marco, se otorgaron los cetros a la reina y princesas del Grupo «Fuerza y Voluntad», un espacio que ha devuelto el dinamismo y la vitalidad a las mujeres de la tercera edad de la zona.

Más allá del festín: Vocación de servicio e inclusión social

Detrás de la música, los concursos y los regalos, existe una realidad social insoslayable que la administración local ha decidido afrontar de cara. Para la presidenta comunitaria, la atención a los adultos mayores no se limita a un calendario festivo, sino que representa una línea de trabajo diaria y permanente.

Consciente de que varios abuelitos de la zona enfrentan el abandono, la soledad o carecen de una red familiar directa, la presidencia de comunidad ha estructurado un esquema de acompañamiento integral. Muchos de ellos, que viven al cuidado de vecinos solidarios, encuentran en la autoridad comunitaria un respaldo institucional con rostro humano.

  • Salud Integral y Terapias: Atención médica en la Casa de Salud local para dolores articulares y reumatológicos propios de la edad, brindando terapias físicas gratuitas.
  • Traslados Especializados: Gestión y transporte de abuelitos vulnerables hacia el Módulo de Bienestar ubicado en Emilio Sánchez Piedras para tratamientos especializados.
  • Talleres de Capacitación: Cursos semanales de pintura en tela y bordado, reuniendo de 25 a 30 participantes por aula para fomentar el desarrollo cognitivo y la convivencia social.

“Existen abuelitos que lamentablemente no tienen familia. Nosotros hemos tratado de apoyarlos en la medida de nuestras posibilidades, llevándolos a sus terapias físicas, atendiendo sus dolencias de manitas y rodillas, o trasladándolos cuando lo necesitan. No podemos ser indiferentes”, enfatizó Pérez Mesa.

Un modelo de cercanía institucional

La labor en El Cerrito de Guadalupe visibiliza el rol fundamental que juegan las presidencias de comunidad como el primer contacto, el más íntimo y directo, entre el ciudadano y la gestión pública. La celebración del Día del Abuelo se suma a una serie de iniciativas continuas que buscan fortalecer el tejido social a través del reconocimiento de la infancia, las madres, los padres y, de manera muy especial, los cimientos de la sociedad: los adultos mayores.

Al término de la jornada, entre abrazos, risas compartidas y el agradecimiento sincero de los abuelitos, quedó de manifiesto que en El Cerrito de Guadalupe envejecer no significa quedar en el olvido, sino ocupar el lugar de honor que corresponde a quienes lo dieron todo por su comunidad.

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