La magia de la fiesta brava se apoderó la tarde del pasado viernes 25 de septiembre de 2026 del histórico coso de la «Ranchero Aguilar», que registró una magnífica entrada al albergar un 95% de su aforo en esta gran corrida de preferia. El saldo final no pudo ser más emotivo: una puerta grande abierta de par en par para el torero de la tierra, Gerardo Rivera, y para el hierro triunfador de Zacatepec.
Encierro con presencia y trapio
Se lidió un encierro con excelente presencia y trapio procedente de la ganadería de Zacatepec. Los ejemplares cumplieron con los rigurosos cánones reglamentarios de edad, peso y trapio, mostrando además esa bravura exigida en el ruedo. Hubo pasajes de gran interés, destacando aquellos astados que hacían una pausa en el recorrido de su embestida para imprimir mayor emoción y peligro, fieles a la auténtica casta brava.
Emiliano Gamero: Arte ecuestre sin premio material
Abrió plaza el rejoneador Emiliano Gamero, quien volvió a dar cátedra de alta escuela y maestría en la doma de vaquera. Caballo y jinete se fundieron en una sola alma a lo largo de las suertes, emocionando al respetable con quiebros ceñidos, recortes milimétricos, elevaciones espectaculares y dobles giros muy cerca de la cara del astado.
Lamentablemente, la espada de muerte no estuvo de su lado y falló con el rejón definitivo. A pesar de irse sin trofeos a sus vitrinas, Gamero se marchó arropado por una calurosa ovación de un público que quedó visiblemente fascinado por su entrega y categoría artística.
Joaquín Angelino «El Serafino»: Clase y constancia
En su turno, Joaquín Angelino hizo gala de esa torería innata y elegancia que lo caracteriza, buscando siempre los terrenos adecuados para engarzar muletazos de gran trazo.
- Primer ejemplar: Tras una faena de buen gusto, pinchó al momento de la verdad, esfumándose la posibilidad de tocar pelo.
- Segundo ejemplar: Con mayor confianza y asentado en el ruedo, el tlaxcalteca afinó la puntería y cuajó una labor más redonda, coronada con una estocada a fondo de efectos fulminantes que le valió el corte meritorio de una oreja.
Gerardo Rivera: Bravura desbordada y triunfo rotundo
El gran triunfador de la tarde fue Gerardo Rivera, quien desbordó una voluntad inquebrantable desde el primer momento. Firme como un hito, se quedó quieto ante las embestidas de sus antagonistas, luciendo un dominio absoluto y un sitio ganado a pulso.
La tarde tuvo momentos de máxima tensión cuando sufrió un fuerte levantón que le desgarró el traje de luces, afortunadamente sin consecuencias físicas que lamentar. Lejos de mermar su ánimo, esto avivó su hambre de triunfo. A base de valor seco y estocadas de auténtica feria —geniales volandas que tocaron pelo de manera contundente—, Rivera cosechó un impresionante botín de cuatro orejas, lo que le valió salir a hombros entre la apoteosis de la afición tlaxcalteca.
